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El puerto romano de Tarraco
El puerto de Tarraco constituye uno de los elementos esenciales para comprender la configuración histórica de la ciudad y su papel en el Mediterráneo occidental. A pesar de que las grandes estructuras portuarias romanas desaparecieron con las obras del puerto moderno, el conjunto de fuentes disponibles —literarias, cartográficas y arqueológicas— permite reconstruir un paisaje marítimo que articuló la vida política, económica y social de Tarraco durante siglos.
Localización y condicionantes geográficos
La ciudad se asentaba sobre un promontorio de unos ochenta metros que dominaba una bahía naturalmente abierta, pero suficientemente resguardada para servir como fondeadero. La desembocadura del Francolí – antiguo Tulcis – proporcionaba agua dulce y una zona de resguardo, mientras que la comunicación inmediata con la Via Augusta articulaba el tránsito entre la costa y el interior. Esta bahía ofrecía un entorno adecuado para la navegación de cabotaje y un punto de escala seguro en las rutas entre el noreste peninsular e Italia.
Situación geográfica de Tarraco. (Fuente: modificado del mapa base de “Mar et alii”, 2012).

Fuentes para el estudio del puerto
Las fuentes clásicas muestran distintas percepciones sobre la naturaleza del enclave. Algunos autores antiguos lo consideraban un fondeadero útil y frecuentado; otros, por el contrario, apuntaban a la ausencia de un puerto construido. Esta diversidad de opiniones refleja, en buena medida, que el puerto de Tarraco no respondía a un único modelo, sino a un espacio en transformación, cuyo carácter dependió de las necesidades de cada momento histórico.
Junto a los textos, la historiografía moderna y la cartografía han permitido seguir el rastro del antiguo puerto. Los planos y grabados de los siglos XVII al XIX representan una larga alineación de estructuras semisumergidas interpretadas como restos del gran dique romano, una obra sobre pilares realizada en opus caementicium comparable a la documentada en otros puertos mediterráneos, como el de Puteoli (Pozzuoli, Nápoles). Aunque estas estructuras fueron demolidas con la construcción del puerto moderno, su reflejo cartográfico ha sido esencial para situar la fachada marítima romana.
La arqueología urbana y subacuática completa esta información. En la parte baja de la ciudad se han documentado almacenes, áreas de circulación, zonas de abastecimiento de agua, espacios termales y teatrales vinculados al frente marítimo. A lo largo del litoral, la aparición recurrente de anclas romanas confirma una actividad marítima constante y la existencia de fondeaderos secundarios que formaban parte del sistema portuario de Tarraco.

Vista aérea de la Roca Plana, un puerto industrial que formaba parte del sistema portuario de Tarraco. (Foto de S. Gavilán).
Evolución del puerto
Antes de la presencia romana existía un asentamiento con funciones comerciales dedicadas a la pesca. Este fondeadero ibérico se transformó de manera decisiva a partir del 218 a. C., cuando Tarraco fue elegida base militar durante la Segunda Guerra Púnica. Las fuentes describen la llegada de flotas, el desembarco de tropas y el uso del lugar como punto de invernada. En este contexto se consolidaron las primeras infraestructuras: zonas de varada, espacios logísticos y elementos de apoyo al movimiento de mercancías y personas.
Durante los siglos I y II d. C., el puerto alcanzó su madurez. En este periodo se configuró un frente marítimo claramente monumentalizado, con un gran dique sobre pilares documentado en la cartografía histórica, amplios almacenes, espacios viarios bien definidos y zonas de ocio como el teatro y las termas portuarias. Tarraco actuó como puerto clave en las redes comerciales mediterráneas, conectado con múltiples enclaves costeros del territorio que conformaban su sistema portuario.
Conclusión
Aunque el puerto romano de Tarraco ha desaparecido físicamente, el conjunto de fuentes disponibles permite reconstruir un espacio marítimo complejo, articulado en torno a dos grandes momentos históricos. Tarraco se configuró como un núcleo decisivo en las rutas del Mediterráneo occidental y su puerto fue un motor de transformación urbana durante siglos.

Vista general actual del frente de agua de Tarragona. (Foto de P. Terrado).
IMAGEN INICIAL | Maqueta de Tárraco. (Foto: S. Gavilán).