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La banda sonora de la ciudad portuaria
La intervención que me gustaría plantear es una propuesta visual y sonora de la ciudad portuaria de Santander y para ello, precisamente, quiero empezar con este fragmento musical de la Misa en La menor de Juan Antonio García de Carrasquedo. (https://www.youtube.com/watch?v=YZ8riFde1Zc&list=RDYZ8riFde1Zc&start_radio=1).
Este fragmento pertenece a un concierto que tuvo lugar en abril de 2025 en el Palacio de Festivales, en un reestreno interpretado por el grupo Música Omnia, en un programa titulado precisamente Juan Antonio García de Carrasquedo y otros históricos maestros de capilla de la Catedral de Santander. El Papa Benedicto XIV, a través de la Bula Papal del 12 de diciembre de 1754, modifica el rango de colegiata y la ciudad de Santander pasa a convertirse en diócesis con la creación de su catedral.
Dado el momento de esplendor que la región vivía debido al aumento de la actividad comercial, precisamente por el auge del puerto, entre otras cosas, este fue el paso decisivo en el ámbito que nos ocupa para que en dicha catedral se creara una capilla de música de la cual, a la edad de 22 años, en 1756, Juan Antonio García de Carrasquedo se convirtió en el primer maestro de capilla. Carrasquedo nació en Zaragoza en 1734, fue sobrino de El Españoleto, que fue maestro a su vez de capilla en la SEO de Zaragoza y que estudió en Italia. Se cree, en palabras de Lynne Kurzeknabe, musicóloga norteamericana que vivió en Santander y que en los años 80 hizo el primer estudio precisamente, sobre el archivo de la capilla de la catedral, que también Juan Antonio García de Carrasquedo pudo estudiar junto a su tío en Italia.
Esto explicaría que este fragmento tenga este corte típicamente operístico italiano y que entronca también directamente con la herencia conservera de la que disfrutamos en Cantabria, que tiene su origen en Italia, precisamente. Es en 1932, y aquí viene lo que ven en pantalla, durante la Segunda República y a instancias del ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, cuando se crea la Universidad Internacional de Verano de Santander, cuyos cursos tendrían como sede el Palacio de la Magdalena. Después de la interrupción de las actividades durante la Guerra Civil, la sociedad Menéndez-Pelayo se encarga de los cursos de lengua y literatura para extranjeros y es en 1947 cuando se aprueba la creación de lo que hoy conocemos.
En 1951 nace el Festival Internacional de Santander para ampliar las actividades culturales de la UIMP, y mostrar al público extranjero el folclore, la música y el teatro español. En este momento es cuando el festival monta su tenderete de noche en la Plaza Porticada, una plaza abierta al mar que tiene la catedral a su derecha y que se integra en el corazón de la ciudad portuaria y sus gentes, abierta a la actividad comercial de día y a la magia del espectáculo de noche.
Santander es una ciudad muy lluviosa, por lo que no bastaba únicamente con colocar unas gradas, unas sillas y un escenario, sino que había que cubrir esas instalaciones. Por ello, además de la música, una de las particularidades de las que siempre se habla de aquellas actuaciones, era la lluvia que se escuchaba repiquetear en los toldos de la Plaza Porticada, marcando el ritmo, el tempo del concierto. Igualmente, en muchas ocasiones, los ensayos tenían que adecuarse al comercio, a la vida diaria de la ciudad, porque el tráfico rodado y peatonal seguía circulando alrededor del espacio en el que se desarrollaban.

Ensayo en una mañana en la Plaza Porticada. (Fuente: Archivo del Festival Internacional de Santander).
El Festival decide no quedarse únicamente con la programación de una serie de conciertos en la Plaza Porticada, sino que sale a la ciudad, sale a ese puerto o a esa península que es Santander. Así, en el año 1985, se representa la Música para los reales fuegos de artificio de Händel, pero con fuegos artificiales, no solo con la música, en la playa del Camello. Los medios técnicos eran los que eran en ese momento, el mar al fondo, los focos preparados para el ensayo en las cercanías de la playa.
Durante cuarenta años el Festival se desarrolla en una plaza, en una plaza que es plaza durante todo el año, pero que es festival durante un mes. A lo largo de esos períodos, existía un gran deseo de poder realizar las representaciones en un espacio adecuado para el nivel alcanzado por el Festival y es en 1991, cuando se inaugura el Palacio de Festivales de Cantabria, en un espacio situado frente al dique de Gamazo, donde se habían venido construyendo y reparando barcos entre 1908 y 1989, un espacio que permite ver el mar desde el gran trapecio situado en su fachada sur a modo de gran abertura acristalada.
José Luis Ocejo y Emilia Levi, dirigían el Festival en ese momento, fueron quienes hicieron precisamente, esa transición del Festival entre la Plaza Porticada y el Palacio de Festivales, cuya edición inaugural en la nueva ubicación contó con la participación de Plácido Domingo, representando la ópera Otelo. Por fin, una ópera puede ponerse en escena con toda la maquinaria escénica que precisa y con un foso que, aunque no es perfecto, no es la calle.
En el año 2000, con el cambio de milenio, el Festival celebra un preludio con un concierto de campanas. Llorenc Barber fue el artífice, convocó a músicos de la ciudad que ensayaron la noche anterior. A las 11 de la noche se celebraban los conciertos en la Plaza Porticada para buscar ese silencio de la ciudad que también se procuró en este concierto, para que las campanas se escucharan de una iglesia a otra, algo que ahora resulta impensable.
En 2004 la naos Naumón atraca en Santander, y el Festival se celebra también en el Puerto, justo a la derecha del Palacete del Embarcadero, en el conocido como muelle de Maliaño. Los actores de La Fura del Baus crearon una suerte de escuela temporal para que cincuenta jóvenes santanderinos participaran del espectáculo colgados de grúas inmensas que vivieron en el Puerto de Santander unas semanas para que cerca de 15.000 personas pudieran asistir a las dos funciones que transformaron el Puerto de Santander en un escenario sorpresa gigante.

Naumón en el muelle de Maliaño, 2004. (Fuente: Archivo del Festival Internacional de Santander).

En 2006, el Festival decide extender su sombra a otros puertos, a otros sitios, a otros lugares también de Cantabria, y un espectáculo llamado Duelo de Ángeles y Demonios se pudo ver en el Puerto de Castro Urdiales, en la villa de Santillana del Mar y en la explanada del Palacio del Marqués de Sobrellano.
Y es precisamente en ese 2006, en el que se conmemora el 250 aniversario del nacimiento de Mozart, cuando tiene lugar en el Festival una doble celebración, Els Comediants crea un pasacalle que llamado Mozart andante, lleva la música a todas las calles de la ciudad, y que finaliza en el Ayuntamiento, pasando precisamente por la Catedral de Santander, donde también se conmemoraba el 250 aniversario del comienzo de la obra de Juan Antonio García de Carrasquedo.

Mozart andante de Els Comediants pasando por el arco del Banco de Santander en el centro de la ciudad. (Fuente: Archivo del Festival Internacional de Santander).
En 2014 tiene lugar el Mundial de Vela en Santander, evento que supuso un nuevo revulsivo para transformar ese frente marítimo, y se construye la Duna de Zaera en ese dique que veíamos antes lleno de naves para los barcos, y el Festival sale a la calle una vez más en 2016 y 2017 con una pantalla ubicada en ese espacio transformado, en la que se representa, o se escucha y se ve, lo que está teniendo lugar en la Sala Argenta del vecino Palacio de Festivales. Esta línea se repite en 2025, al permitir al Festival mirar de nuevo al mar desde la terraza de Gamazo con los Percusionistas de Estrasburgo.
Todo lo que se ha mencionado anteriormente no es la única banda sonora de Santander, la zarzuela en Cantabria es, quizá, uno de los ámbitos por descubrir, según Juan Antonio Prieto, que está realizando un inventario de todas estas zarzuelas, de las que hay más de 120 ambientadas en Cantabria, y 31 más, que aunque no se desarrollan en la región, sí tienen origen en autores montañeses. Sirva como ejemplo La Tabernera del Puerto, que nombra un pueblo ficticio que parece estar más en el País Vasco que en Cantabria, pero que, curiosamente, incluye la música de la canción popular “Eres Alta y Delgada”.

Proyección de un concierto de música clásica en un escenario al aire libre, como parte del Festival Internacional de Santander – FIS, agosto 2016. (© Pedro Puente. Fuente: Archivo del Festival Internacional de Santander).

Vista aérea de la bahía de Santander y del Palacio de Festivales de Cantabria en Santander, con un evento al aire libre en curso. (© Miguel de Arrriba. Fuente: Archivo del Palacio de Festivales de Cantabria).
Todo lo que se ha mencionado anteriormente no es la única banda sonora de Santander, la zarzuela en Cantabria es quizá uno de los ámbitos por descubrir, según Juan Antonio Prieto, que está realizando un inventario de todas estas zarzuelas, de las que hay más de 120 ambientadas en Cantabria, y 31 más, que aunque no se desarrollan en la región, sí tienen origen en autores montañeses. Sirva como ejemplo La Tabernera del Puerto, que nombra un pueblo ficticio que parece estar más en el País Vasco que en Cantabria, pero que, curiosamente, incluye la música de la canción popular “Eres Alta y Delgada”.
Para terminar, cabe nombrar brevemente otra de las señas de identidad de la música vinculada al mar, que es la Habanera y que constituye un canto de ida y vuelta entre España y las colonias. Aquí, tenemos que recordar a la figura de Chema Puente, recientemente fallecido, oriundo de Cueto, en otra parte de esa península que es Santander, y que ha sido un heredero de la música de tradición oral, reproduciendo a continuación la letra de su habanera “Santander la marinera”, una evidente manifestación de la identidad marítima y portuaria de la ciudad.
Paseando por tus calles
Me encontré un son de habanera
Quizás la perdió un soldado
Que de Cuba regresó
Se me enredó en la memoria
Me hizo un tiempo compañía
Y una racha de nordeste
A tus calles devolvió
Santander la marinera
Es la que más quiero yo
La que tiene azul el alma
Y al viento en su corazón
La que crio a Sotileza
La del hablar cantarina
En el tendal ropa blanca
Y un jilguero en el balcón
Me tienes a ti atrapado
En una red invisible
Trincada al barrio pesquero
Y a San Martín de la Mar
Siempre regreso a tu brisa
A la luna en la Bahía
Y por lejos que me encuentre
Tu faro siento brillar
Santander la marinera
Es la que más quiero yo
La que tiene azul el alma
Y al viento en su corazón
La que crio a Sotileza
La del hablar cantarina
En el tendal ropa blanca
Y un jilguero en el balcón
Hay dinamita en tu entraña
Y trajinar de los muelles
Viento sur enloquecido
Y una blusa azul de mar
En Puertochico te espero
Frente de Peña Cabarga
Ponte el pañuelo encarnado
Y vamos a pasear
Santander la marinera
Es la que más quiero yo
La que tiene azul el alma
Y al viento en su corazón
La que crio a Sotileza
La del hablar cantarina
En el tendal ropa blanca
Y un jilguero en el balcón
Santander La Marinera de Chema Puente:
https://www.youtube.com/watch?v=iXJ4FMzL_Bc
IMAGEN INICIAL | Naumon en el Puerto de Santander. (Fuente: Archivo del Festival Internacional de Santander).