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La evolución del paradigma puerto-ciudad en Tarragona: cuarenta años del Moll de Costa
La relación entre los puertos y las ciudades que los acogen ha pasado históricamente por fases de acercamiento y de alejamiento. En la actualidad, la recuperación de los frentes marítimos que ya no se utilizan para el tráfico comercial se ha convertido en una de las operaciones de mejora urbana más importantes en todo el mundo. El Port de Tarragona ofrece un ejemplo destacado a través de la transformación del Moll de Costa. Este espacio actúa como un nexo de unión entre la trama urbana y el recinto portuario, trascendiendo su dimensión física para materializar el compromiso de la institución con la ciudadanía: generar valor público, preservar el patrimonio y fomentar la cohesión social.
La génesis de la relación contemporánea entre el Port de Tarragona y su ciudad encuentra su punto de inflexión en el desarrollo del Moll de Costa. Esta infraestructura, proyectada por el ingeniero Saturnino Bellido y construida entre los años 1885 y 1888, representó el primer gran paso hacia la modernización del atraque en el puerto, ya que anteriormente los barcos operaban de punta en el dique de Levante. En 1893, Ramón Gironza Figueras complementó esta obra con un proyecto de urbanización que preveía la construcción de cuatro tinglados, los cuales se completaron en varias fases hasta el año 1913.
Durante gran parte del siglo XX, el Port de Tarragona mantuvo un carácter estrictamente comercial y segregado de la vida urbana. Los habitantes de la ciudad vivían de espaldas a la dinámica portuaria, separados por vallas vigiladas que limitaban el acceso exclusivamente al personal que trabajaba en los muelles. Este escenario de aislamiento comenzó a revertirse en el año 1982, cuando la Dirección General de Puertos y Costas autorizó la liberación de zonas obsoletas para usos lúdicos, culturales y deportivos. Esta decisión marcó el inicio de una nueva filosofía de gestión, más sensible a los aspectos sociales y medioambientales.
El cambio de rumbo: la apertura a la ciudadanía
El cambio de modelo en Tarragona sigue la línea de otras grandes ciudades portuarias, aunque con personalidad propia. En 1982, la administración permitió liberar zonas que ya no eran útiles para la carga y descarga, destinándolas a usos lúdicos, culturales y deportivos. Fue el inicio de una nueva filosofía de gestión, mucho más atenta a las necesidades sociales.
La apertura real del Moll de Costa se formalizó el 27 de junio de 1986. No se trató solo de quitar las vallas, sino de una remodelación profunda. La reconversión de los antiguos almacenes en salas polivalentes, junto con el ajardinamiento de las zonas de paseo, buscó transformar lo que era un límite fronterizo en un nuevo centro de actividad.
Este modelo se consolidó legalmente con la Ley de Puertos del Estado de 1992. Esta normativa fue fundamental, ya que dio seguridad jurídica a la Autoridad Portuaria de Tarragona (APT) para destinar espacios públicos a actividades no comerciales, legitimando su papel como impulsor cultural y social. La calidad de la rehabilitación arquitectónica recibió pronto importantes reconocimientos, como el Premio Nacional de Artes Plásticas (1990) al Tinglado 2, el Premio ACCA de la Crítica de Arte (1991) y el Premio Bonaplata (1993) por la recuperación del Tinglado 4.

Durante estos 40 años de apertura del Moll de Costa a la ciudadanía, más de 4 millones de personas han disfrutado de este espacio de encuentro entre el mar, la cultura y la historia del Port de Tarragona. (Fuente: Autoridad Portuaria de Tarragona).
Una red de equipamientos culturales
La estrategia de la APT no se ha limitado a ceder espacios, sino que ha creado una red de equipamientos propios para gestionar la cultura y la historia del puerto:
- Arxiu del Port (1990): pionero en el sistema portuario estatal, custodia y difunde la documentación histórica desde finales del siglo XVIII. Su labor va más allá del simple archivo administrativo, siendo una fuente esencial para conocer la historia local.
- Museu del Port (2000): situado en un antiguo almacén de refugio, conserva el patrimonio marítimo. Su reforma integral entre 2020 y 2021 modernizó las instalaciones, incorporando tecnologías interactivas y pedagógicas adaptadas a los nuevos tiempos.
- Teatret del Serrallo (2016): la recuperación del antiguo Pósito de Pescadores como espacio escénico ha permitido una conexión directa con el barrio marinero del Serrallo, uniendo la identidad tradicional con la creación artística contemporánea.
- Gestión Profesionalizada (CEMAPT): la creación del Centro de Estudios Marítimos y de Actividades del Puerto (1995) dotó al Moll de Costa de un equipo profesional capaz de programar y gestionar la complejidad de las actividades ciudadanas.
En el plano urbanístico, la inauguración del puente móvil en 1999 resultó determinante al desviar el tráfico pesado lejos del frente marítimo, eliminando conflictos y garantizando la seguridad en el nuevo espacio ciudadano. Esta apuesta por la movilidad sostenible se completó en 2016 con el cierre al tráfico rodado del Dic de Llevant y su reconversión al “Km.0”, transformando esta zona en un entorno pacificado y reservado exclusivamente para el paseo y la práctica deportiva.
Entre 2020 y 2021, el Museu del Port de Tarragona vivió una reforma integral que modernizó sus espacios y renovó completamente el relato expositivo, ofreciendo una nueva mirada sobre la historia y la actividad portuaria al servicio de la ciudadanía. (Fuente: Autoridad Portuaria de Tarragona).

Más de 4 millones de visitantes
Para dimensionar correctamente el impacto social de esta infraestructura, es necesario observar la perspectiva acumulada. A punto de cumplirse cuatro décadas desde su apertura, el Moll de Costa ha registrado una afluencia histórica superior a los 4 millones de personas. Este volumen de visitantes certifica que la integración puerto-ciudad no ha sido un fenómeno coyuntural, sino un éxito estructural y sostenido en el tiempo, convirtiendo al puerto en un escenario imprescindible para generaciones enteras de tarraconenses.
La vitalidad de este modelo se revalida año tras año, tal y como demuestran los indicadores del ejercicio 2025. Durante este último periodo, el Moll de Costa consolidó su estatus de plaza pública con la realización de 260 actividades y una afluencia anual de 141.813 participantes. Estas cifras se pueden desglosar en cuatro grandes ejes:
El eje cultural y de exposiciones
Los espacios históricos (Tinglados 1 y 2, Refugi 1) acogieron 25 muestras de arte, escultura y fotografía, atrayendo a 32.584 visitantes. La programación de 2025 destacó por combinar el talento local con la proyección internacional, con exposiciones de Nuri Mariné (El peix no cau del cel), Ignasi Blanch (Big Parade) y el festival de fotografía SCAN. Estos datos confirman que el puerto es hoy un referente cultural de primer nivel en la zona.
En el último año, el Moll de Costa ha acogido 25 muestras de arte, escultura y fotografía, consolidándose como un espacio cultural de referencia en Tarragona. (Fuente: Autoridad Portuaria de Tarragona; Foto: © Ari Lucena).

Deporte y espacio público
La versatilidad de los espacios exteriores permitió realizar 40 actividades, 13 de ellas deportivas. Eventos como la Media Maratón de Tarragona, la Cursa de Sant Silvestre y diversas travesías a nado han dado un nuevo significado al puerto, transformándolo de un espacio industrial a un escenario para la salud y el ocio. La presencia de 29.035 personas en estos eventos confirma que los ciudadanos han hecho suyo este espacio.
El barrio del Serrallo y la cultura digital
El vínculo con el barrio del Serrallo se mantiene fuerte, con 55 actividades y 26.505 participantes, reforzando tradiciones como las fiestas de Sant Pere y del Carme. Paralelamente, la APT ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos: la segunda edición del Now Fest en el Refugio 1 reunió a más de 2.500 asistentes en torno al arte digital. Por su parte, el Teatret del Serrallo mantuvo una intensa programación con 97 actos de pequeño formato (5.644 espectadores), funcionando como un espacio cultural de proximidad.
Grandes eventos y cohesión social
El impacto social es especialmente visible en los grandes eventos estacionales. La campaña de Navidad de 2025 movilizó a cerca de 20.000 personas, destacando el Magatzem Reial como un elemento clave para conectar con las familias. Asimismo, la colaboración con el festival de recreación histórica Tarraco Viva (14.335 visitantes en el Moll de Costa) demuestra la buena sintonía entre el patrimonio romano de la ciudad y el patrimonio marítimo del puerto.
Hacia un futuro sostenible e integrador
El recorrido histórico y los datos de actividad de 2025 permiten concluir que el Port de Tarragona ha superado con éxito el reto de integrar una gran infraestructura logística en la vida diaria de la ciudad para convertirse en la ‘Rambla de la Cultura’. El Moll de Costa ha dejado de ser una zona de paso para convertirse en una institución cultural con identidad propia.
La clave del éxito del modelo tarraconense reside en cómo se ha reutilizado el patrimonio industrial: los tinglados no se han quedado como piezas de museo inmóviles, sino que se han adaptado para acoger nuevos usos sociales. Mirando hacia el futuro, la Autoridad Portuaria de Tarragona mantiene su compromiso de trabajar en proyectos donde la sostenibilidad, la cultura y la memoria histórica se unan, garantizando que la relación puerto-ciudad siga siendo un motor de progreso para todo el territorio.
IMAGEN INICIAL | El Tinglado 1 del Moll de Costa construido a principios del siglo XX como almacén portuario, se ha convertido con el paso del tiempo en un referente cultural de Tarragona. Hoy en día, este espacio rehabilitado combina su pasado industrial con una agenda de exposiciones, eventos y actividades que conectan la ciudad con su puerto.