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América Latina y el Caribe: responsabilidades presentes y futuras en el siglo XXI
En momentos donde el continente latinoamericano padece un momento de enorme gravedad humanitaria debido al devastador sismo ocurrido en el territorio de Venezuela, la publicación Ciudades a prueba de futuro. Fortalecer la resiliencia ante desastres, generada por un amplio equipo de investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dirigidos por los editores principales Felipe Vera, Fernando Toro y Claudio Osorio, se transforma en una guía de excepcional advertencia y compromiso ante la expectativa de un panorama de creciente vulnerabilidad estructural y ambiental durante el siglo XXI [1].
Ante estas circunstancias, el libro promovido por el BID anticipa una serie posible de fenómenos críticos en América Latina y el Caribe.
- Intensificación de eventos climáticos extremos: Previendo un incremento en la frecuencia y gravedad de fenómenos como inundaciones, aluviones, sequías prolongadas, tormentas, ciclones y olas de calor extremas.
- Pérdida acelerada de la masa glaciaria: Anticipando que en los Andes tropicales y australes se proyecta que continúe el severo retroceso de los glaciares, el cual ya ha mostrado pérdidas de entre el 12% y el 50% en las últimas décadas, amenazando la seguridad hídrica de millones de personas.
- Riesgos críticos en zonas costeras: Exponiendo que el aumento del nivel del mar y las marejadas ciclónicas continuarán amenazando fuertemente a la población costera, considerando que entre el 6% y el 8% de los habitantes de la región reside en áreas de alto o muy alto riesgo ante peligros marítimos, siendo que la advertencia principal respecto a las ciudades costeras o marítimas de América Latina y el Caribe es que entre el 6% y el 8% de la población regional vive en zonas con un riesgo alto o muy alto de ser afectada por peligros costeros, un riesgo que está directamente ligado a los efectos del cambio climático, los cuales incrementan la vulnerabilidad de estos asentamientos ante inundaciones, tormentas y el aumento del nivel del mar.
- Agravamiento de la inseguridad alimentaria y crisis hídrica: Definiendo que las sequías extremas y el déficit hídrico seguirán provocando caídas drásticas en el rendimiento de cultivos clave y procesos severos de desertificación y degradación del suelo, lo que impactará directamente en el acceso a alimentos.
- Pérdida irremplazable de biodiversidad: Determinando que el aumento de las temperaturas y los incendios forestales a gran escala seguirán provocando la liberación de millones de toneladas de carbono a la atmósfera y la extinción o amenaza de múltiples especies vegetales y animales en ecosistemas vulnerables como la Amazonía.
Según las condiciones de esta investigación se anticipa que 727 ciudades de América Latina y el Caribe han de experimentar cambios profundos en su bioclima hacia finales del siglo XXI, enfatizando ante ello la urgencia que los gobiernos locales y subnacionales fortalezcan de manera inmediata sus políticas públicas de Gestión del Riesgo de Desastres, adaptando su planificación urbana con el fin de construir ciudades verdaderamente resilientes, asumiendo que la resiliencia urbana es un proceso integral que requiere la articulación de políticas aliadas a la participación pública, a la planificación estratégica y a una gestión adaptativa a los riesgos.
IMAGEN INICIAL | El equilibrio dinámico entre la tierra y el mar en los entornos costeros. (Foto: Roberto Converti).
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NOTA
[1] https://publications.iadb.org/es/ciudades-prueba-de-futuro-fortalecer-la-resiliencia-ante-desastres/.